#Travesiasapie El pleito con el cobrador y el hombre con la pistola

Hace como 2 días dije en twitter que desde que en la oficina nos mudamos de local ya no había vuelto a vivir una de mis “Travesías a pie??? y fue como un imán porque casi de inmediato me vi envuelta en tremenda situación.

Esta mañana salgo a la oficina a la hora de costumbre a tomar mi guagua. Regularmente trato de sentarme en el asiento delantero y me aíslo con mis audífonos y mi música para estar lo más lejos posible de la pasadera de gente y el escándalo que a diario hacen un grupo de mujeres que siempre toman el transporte a la misma hora y se pasan el camino entero voceando. Hoy me di cuenta que mi táctica es la mejor porque la situación que se presentó en la guagua fue frustrante, en cierta forma abrumadora y estar en ese lugar me evitó estar más de cerca del hecho.

Todo empezó con un hombre que aparentemente tenía problemas para sentarse en el asiento trasero. Ustedes saben que los cobradores son sumamente ñoños con que se completen todos los asientos con la cantidad de gente que ellos entienden deben llevar. Por ahí inició el yo te digo y tu me dices entre el hombre y el cobrador. La gente comenzó a escandalizarse y a asustarse e incluso par de personas se bajaron de la guagua y se quedaron a esperar la próxima.

Más adelante el hombre se bajó molesto de la guagua amenazando y en forma muy desenfrenada, pero dentro se quedó su mujer diciéndole al cobrador: “tu no sabes quién es él y te aseguro que eso no se va a quedar así???. Yo me preguntaba: ¿por qué la mujer se quedó en la guagua si su esposo se bajó?, pero en fin, no le di mucha mente y seguí escuchando mi música, solo que esta vez estaba más alerta. En la guagua duraron como 5 minutos hablando del tema y luego todo siguió transcurriendo de manera normal.

Más tarde, llegando a Los Mina la gente empezó a bajar corriendo de la guagua y al mismo tiempo se incrementa la bulla y el alboroto. Cuando miro hacia afuera de la guagua, veo al mismo hombre que llegó en un motor con una pistola en la mano derecha dispuesto a disparar porque hasta llegó a sobar el arma.
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No les tengo que decir que el corazón se me puso en la garganta, pero en medio del susto solo atiné a clamar a Dios y pedirle que tome el control, pero en verdad estaba bien asustada.

Por alguna razón el hombre no hizo nada y salió corriendo. Dentro del alboroto veo que una mujer baja con una niña cargada, esta bebé estaba muy nerviosa y llorando. Resulta que la mujer era la esposa del hombre y obviamente la niña su hija. Aparentemente al verlas a ambas el tipo se detuvo y se alejó. Una policía junto al cobrador intentaron atraparlo, pero fue imposible.

Más tarde entre la bulla, la rumiadera del tema en la guagua y mis pensamientos sobre lo mismo, caí en cuenta cuenta que Dios permitió que la mujer y la niña se quedaran en la guagua porque de lo contrario ese tipo hubiese empezado a repartir tiros como un loco y otra fuera la historia.

Le doy gracias a Dios porque nada malo llegó a ocurrir, pero en realidad pienso en que esto está ocurriendo en todas partes, las personas llenas de problemas andan en la calle con ira dispuestos a todo. Al menos este señor se detuvo por su esposa y su hija, pero hay quienes no paran y aun sabiendo esto actúan.

Lo que si está bien claro es que tengo que hacer lo posible por comprarme mi carrito porque la verdad es que estas “Travesías a pie??? cada vez se ponen más intensas y fuertes.

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