Madre: un ser incomparable

Madre: un ser incomparable

Hoy se celebra el día de las madres. Es el día en el que se reconoce el amor, la labor, los sacrificios y la dedicación de ese ser tan especial al que Dios le ha dado cualidades y facultades sumamente especiales.

Siempre he pensado y en ocasiones expresado que en cierta forma el ser mas parecido a Dios es la madre, ya que ella es capaz de formar dentro si  un ser humano. Puede sostenerle durante 9 meses (en algunos casos menos) dentro de su vientre y ahí suministrarle lo necesario para su formación y desarrollo hasta el momento de nacer. Esa labor no concluye ahí, ya que la madre dedica su tiempo a su criatura, ya que pesar de que no esta dentro de ella parte de su ser, siente y sufre su dolor, vive su alegría, VE POR SUS OJOS.

La madre es capaz de sacarse la comida de la boca con tal de que a su criatura no le falte el pan, la madre es capaz de renunciar a sus propios deseos y anhelos para cumplir su propósito de formar a un ente útil a la sociedad. Su cuidado no tiene precedentes.

Para mi el mejor ejemplo es mi madre, puesto que ella siendo muy joven se vio conmigo en sus brazos, renuncio a sueños propios, pospuso sus metas momentáneamente, se esforzó y trabajo bastante duro para darme alimento, educación, formación y valores. Hoy por hoy yo le agradezco todo lo que ha hecho y continua haciendo por mi y aun pienso como seria mi vida sin ella o sin mi abuela, ya que ambas han sido un gran soporte en mi vida y nunca me han abandonado.

Muchas veces somos descuidados, indolentes, desobedientes y hasta malcriados faltandole constantemente de alguna forma u otra a nuestras madres, tirando por tierra y dando poco valor a todo el trabajo que con tanto amor y dedicación han realizado a nuestro favor. Hagamos un stop y pensemos: Hay tantas personas en el mundo que han perdido a su madre, o simplemente nunca la tuvieron por tal o cual razón y han tenido que desarrollarse sin su amor, sin si apoyo. Esas personas darían lo que fuera por tenerle a su lado y nosotros muchas veces le tenemos siempre y no la valoramos. Es necesario que hagamos conciencia y comencemos a agradecer a Dios por las cosas buenas que nos da, especialmente esa mujer de inmenso valor que ha puesto ahí: Nuestra Madre.

Honremos, cuidemos y sobre todo amemos a nuestra madre y de esta forma ella podrá ver compensado su trabajo y vera que valió la pena todo lo que por amor hizo y sin duda alguna seguirá haciendo.No les abandonemos, respetemosle, hagamos todo lo posible por tenerle presente en todo momento y manifestemosle ese amor que brota de nuestro corazón hacia ella y veremos lo feliz que se sentirá al sentir nuestros sentimientos a flor de piel.

Dios bendiga a todas las madres del mundo, en especial la mía.

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